Tu dinero puede crecer… y aun así valer menos
El valor del dinero en el tiempo desde las finanzas y la economía conductual
COMPORTAMIENTO DEL CONSUMIDORECONOMÍAFINANZAS
S. Pastén Fuenzalida
10/8/202613 min leer


Tu dinero puede crecer… y aun así valer menos
El valor del dinero en el tiempo desde las finanzas y la economía conductual
💸 ¿Tener más dinero en el futuro significa necesariamente tener más riqueza?
⏳ ¿Por qué podemos preferir una cantidad menor hoy antes que una mayor mañana?
🧠 ¿Qué pesa más al decidir: el cálculo financiero o la urgencia del presente?
El valor del dinero suele asociarse con la cantidad que una persona posee o recibe, pero esta interpretación cambia cuando se incorpora la variable tiempo. Una misma suma no representa necesariamente la misma capacidad de compra hoy que en el futuro, debido a factores como la inflación, la tasa de interés y el costo de oportunidad. Desde esta perspectiva, conceptos como valor presente y valor futuro permiten comprender que conservar una cantidad nominal no significa necesariamente conservar su valor económico. El dinero cumple funciones como medio de intercambio, unidad de cuenta y depósito de valor, aunque esta última puede verse afectada cuando disminuye su poder adquisitivo o cuando mantener recursos sin utilizar implica renunciar a otras alternativas económicas (Fernández Navarrete, 2017; Pérez Enrri et al., 2014).
Sin embargo, el cálculo financiero no explica por completo las decisiones que las personas adoptan frente al dinero. Ahorrar, consumir, invertir o endeudarse supone comparar beneficios ubicados en distintos momentos, y en esa evaluación también intervienen las preferencias temporales, las expectativas, las restricciones de liquidez y el conocimiento financiero. Por lo tanto, una alternativa que resulta conveniente desde una perspectiva financiera no necesariamente será valorada o escogida de la misma forma por todas las personas.
Esta discusión adquiere especial importancia al observar la evidencia reciente. En Chile, la Encuesta Financiera de Hogares 2024 muestra que las dificultades aumentan cuando se requiere relacionar inflación y rendimiento para interpretar el interés real (Banco Central de Chile, 2025). A partir de estos antecedentes, este artículo analiza el valor del dinero en el tiempo integrando la perspectiva económico-financiera con aportes de la economía conductual. La tesis que orienta el análisis identifica dos planos: el valor financiero del dinero se determina mediante variables como la tasa de interés, la inflación, el costo de oportunidad y el horizonte temporal, mientras que su valoración subjetiva y las decisiones sobre su uso dependen también de las preferencias temporales, las expectativas, la liquidez y el conocimiento financiero. Esta distinción permite integrar ambas perspectivas sin atribuir a la psicología la determinación del valor financiero ni reducir la decisión humana a una fórmula.
El valor del dinero desde una perspectiva económica y financiera
Incorporar el tiempo al análisis del dinero obliga a distinguir entre su expresión nominal y su valor económico. Tener $1.000.000 hoy no equivale necesariamente a disponer de esa misma cantidad dentro de uno o varios años, porque durante ese periodo pueden cambiar los precios y también existen alternativas para utilizar esos recursos. En este sentido, la función del dinero como depósito de valor depende de su capacidad para conservar poder adquisitivo y permitir trasladar recursos desde el presente hacia el futuro (Pérez Enrri et al., 2014).
El tiempo introduce además un costo de oportunidad. Fernández Navarrete (2017) plantea que el interés puede entenderse como el costo asociado al uso del capital durante un periodo determinado. Quien dispone de dinero hoy puede consumirlo, invertirlo o prestarlo; postergar esas posibilidades implica renunciar temporalmente a su utilización. Por lo tanto, el valor presente y el valor futuro representen momentos distintos de una misma decisión económica y que una suma futura deba incorporar una compensación por el tiempo transcurrido
Esto puede observarse con un ejemplo simple. Si una persona dispone de $1.000.000 y puede invertirlo, mantenerlo inmóvil supone renunciar a los rendimientos que podría generar. Con una rentabilidad nominal de 5 % anual, al término del periodo tendría $1.050.000. Sin embargo, si durante ese mismo año los precios aumentaran aproximadamente 5 %, la mejora sería principalmente nominal, ya que su capacidad de compra se mantendría cercana a la inicial. La inflación obliga, por tanto, a distinguir entre crecimiento monetario y aumento real de riqueza. Pérez Enrri et al. (2014) y Fernández Navarrete (2017) coinciden en que la evaluación del dinero a través del tiempo debe considerar su poder adquisitivo y no únicamente la cantidad expresada en términos nominales.


Figura 1. Valor nominal, inflación y poder adquisitivo a través del tiempo.Nota. Imagen generada por OpenAI.


La dificultad está en que esta relación, aunque conceptualmente básica, no siempre es bien comprendida. Rodríguez-Pinilla et al. (2024), en una encuesta representativa realizada en Colombia, encontraron que el 79 % de los participantes identificó correctamente que una inflación superior al rendimiento de una cuenta de ahorro reduce el poder adquisitivo. No obstante, solo el 43,3 % respondió adecuadamente la pregunta relacionada con acumulación de intereses y el 16,4 % contestó correctamente las tres preguntas utilizadas para medir conocimientos financieros básicos.
La evidencia chilena muestra una dificultad comparable. La Encuesta Financiera de Hogares 2024 incorporó una sección específica de alfabetización financiera en una muestra de 4.649 hogares, representativa de aproximadamente 6,7 millones de hogares urbanos. Los resultados muestran que el desempeño disminuye cuando se requiere integrar inflación y rendimiento para interpretar el interés real (Banco Central de Chile, 2025). Esto resulta particularmente relevante porque comprender el valor del dinero en el tiempo no consiste solo en reconocer que una inversión genera intereses, sino en determinar si ese rendimiento permite conservar o aumentar efectivamente la capacidad de compra.
El problema adquiere otra dimensión cuando el cálculo se traslada a una decisión concreta. La teoría financiera permite estimar una equivalencia entre cantidades situadas en momentos distintos, pero no establece por sí sola cómo será valorada cada alternativa. Para comprender ese tránsito es necesario considerar la percepción del presente, la incertidumbre asociada al futuro y las condiciones materiales desde las cuales decide cada persona.
De la valoración financiera a la valoración subjetiva del dinero
Recibir una suma hoy o su equivalente financiero en el futuro no plantea una elección neutra. En la práctica, el dinero futuro compite con necesidades actuales, expectativas e incertidumbre, de modo que una equivalencia correctamente calculada puede no producir indiferencia entre ambas opciones. Por ello, el análisis debe considerar cómo las personas ponderan recompensas presentes frente a beneficios posteriores y qué restricciones condicionan esa comparación.
En un experimento realizado en Guayaquil con 240 estudiantes de pregrado inscritos voluntariamente, Castillo y Zhangallimbay (2021) examinaron las preferencias individuales frente al riesgo y el tiempo. En la muestra analizada observaron una preferencia dominante por el consumo presente y encontraron que el descuento exponencial no representaba adecuadamente todas las decisiones registradas. Estos resultados no permiten atribuir el mismo comportamiento al conjunto de la población, pero muestran que las preferencias temporales pueden variar y que su heterogeneidad debe considerarse al interpretar decisiones de ahorro o inversión. Una persona puede mostrarse relativamente paciente cuando ambas recompensas se encuentran lejanas y modificar su elección cuando una de ellas se vuelve inmediata.
Este comportamiento puede explicarse mediante el descuento hiperbólico, donde la proximidad temporal modifica de manera importante la valoración. Así, la diferencia entre recibir dinero hoy o dentro de algunos meses puede percibirse como más significativa que la diferencia entre recibirlo dentro de cinco años o unos meses después. En decisiones de ahorro, esto supone que una ganancia futura debe competir con la utilidad inmediata de disponer del dinero, por lo que una alternativa financieramente conveniente puede no ser la escogida si el presente recibe un peso mayor.


FIGURA 2. PREFERENCIAS TEMPORALES Y VALORACIÓN SUBJETIVA DEL DINERO.Nota. Imagen generada por OpenAI.
Arizabal Cama y Chuquitapa Rojas (2023) examinaron esta tensión en un estudio experimental realizado en Cusco con 220 personas de entre 20 y 70 años. Mediante elecciones entre beneficios ubicados en distintos momentos, algunas de ellas construidas como situaciones hipotéticas, identificaron patrones compatibles con descuento hiperbólico en los grupos de jóvenes y adultos, junto con una baja disposición al ahorro previsional voluntario. Entre los adultos mayores, el 94,2 % señaló que habría deseado ahorrar más durante etapas anteriores de su vida. Aunque el carácter local de la muestra y el diseño de las decisiones impiden generalizar los resultados, el estudio permite observar cómo una consecuencia lejana puede ser reevaluada cuando comienza a sentirse próxima.
Sin embargo, estas decisiones no pueden atribuirse únicamente a impaciencia o falta de autocontrol. Arizabal Cama y Chuquitapa Rojas (2023) también identifican la restricción de liquidez como un factor que limita la posibilidad de ahorrar. Una persona puede reconocer el beneficio de postergar consumo y, aun así, priorizar necesidades actuales porque no dispone de recursos suficientes para hacer otra cosa. En ese caso, la preferencia por el presente responde también a una condición económica concreta.
La investigación de Toro-García et al. (2024) permite profundizar esta relación desde el endeudamiento. A partir de entrevistas con ocho personas residentes en tres ciudades colombianas que atravesaron un endeudamiento problemático y se sometieron a un procedimiento de insolvencia, los autores identificaron experiencias consistentes con la visión de túnel asociada a la escasez. Bajo una presión financiera intensa, la atención puede concentrarse en resolver problemas urgentes y favorecer decisiones que entregan alivio inmediato, como refinanciar una deuda o asumir una nueva obligación, aun cuando deterioren la situación posterior. Debido al tamaño y naturaleza cualitativa del estudio, sus resultados no estiman la frecuencia de este comportamiento en la población. Su aporte consiste en mostrar el mecanismo mediante el cual la falta de liquidez puede estrechar el horizonte de decisión.
La economía conductual, por tanto, no reemplaza la explicación financiera, sino que permite comprender por qué una equivalencia calculable no determina necesariamente la decisión efectiva. El valor del dinero puede estimarse mediante tasas, inflación y tiempo, pero su valoración depende también del horizonte desde el cual se decide, de la disponibilidad de recursos y de las condiciones que enfrenta cada persona.
Conocimiento financiero, percepción de la inflación y decisiones económicas
Comprender el valor del dinero en el tiempo también exige reconocer conceptos como interés, inflación y poder adquisitivo. Una persona puede observar que su dinero aumenta nominalmente y asumir que mejoró su situación, aunque ese crecimiento sea insuficiente para compensar el aumento de los precios. La alfabetización financiera cumple aquí una función práctica, porque permite interpretar de mejor manera las consecuencias que el tiempo produce sobre el ahorro, el consumo, la inversión o el endeudamiento.
La evidencia reciente para Chile muestra que esta comprensión no está igualmente desarrollada en todas sus dimensiones. La Encuesta Financiera de Hogares 2024 indica que el 62,4 % respondió correctamente una pregunta sobre interés simple y el 63,6 % una relacionada con diversificación. Sin embargo, solo el 38,5 % respondió adecuadamente la pregunta sobre interés real, que exige relacionar rendimiento e inflación. Además, el desempeño mejora a medida que aumenta el nivel de ingreso y educación de las personas entrevistadas (Banco Central de Chile, 2025).
FIGURA 3. ALFABETIZACIÓN FINANCIERA Y COMPRENSIÓN DEL VALOR REAL DEL DINERO. NOTA. IMAGEN GENERADA POR OPENAI.
En estudiantes trabajadores del sur de Chile, Montaña y Ferrada (2021) encontraron que solo el 30 % alcanzaba el nivel definido por las autoras como alfabetización financiera general, mientras que apenas el 16 % demostraba conocimientos económico-financieros suficientes. Aunque Puerto Montt presentó el indicador global más alto entre las tres ciudades estudiadas, las brechas continuaban siendo relevantes. Los resultados muestran que la familiaridad cotidiana con decisiones de ingreso, consumo o endeudamiento no supone necesariamente una comprensión adecuada de los principios financieros que intervienen en ellas.
Rodríguez-Pinilla et al. (2024) observaron que un mayor conocimiento financiero se asociaba con expectativas de inflación más precisas y con una mayor reducción del consumo durante el periodo de precios elevados. La relación con la adquisición de productos de inversión también fue positiva, aunque no alcanzó significación estadística. Estos hallazgos sugieren que comprender mejor la inflación puede influir en las expectativas y en ciertas decisiones de gasto, sin traducirse necesariamente en el uso de instrumentos destinados a proteger el patrimonio.
Entre comprender el problema y actuar frente a él intervienen los recursos disponibles, el acceso a instrumentos financieros, la tolerancia al riesgo, la confianza y las restricciones de liquidez. La alfabetización financiera puede mejorar la forma en que se evalúan las alternativas, pero no elimina las condiciones económicas y conductuales dentro de las cuales se toma la decisión.
La experiencia chilena durante el ciclo inflacionario de 2021 refuerza esta interpretación, aunque desde una aproximación cualitativa. Zapata et al. (2022) analizaron los testimonios de 36 responsables del gasto familiar, seleccionados mediante criterios de diversidad sociodemográfica y territorial. Las entrevistas mostraron una percepción extendida de aumentos de precios superiores a lo habitual y distintas estrategias para enfrentar ese escenario. Sin embargo, adelantar compras no tuvo la presencia que cabría esperar si las decisiones respondieran únicamente a la anticipación de mayores precios. Las personas entrevistadas tendían, además, a esperar una normalización del ritmo inflacionario en uno o dos años.
En esas entrevistas, la inflación era reconocida principalmente a través de la experiencia cotidiana: el presupuesto habitual dejaba de ser suficiente o se advertían aumentos reiterados en bienes de compra frecuente. Esta forma de percepción depende de los patrones de gasto, los ingresos y la experiencia previa, por lo que no coincide necesariamente con la variación de un índice agregado. Rodríguez-Pinilla et al. (2024) encontraron también que haber vivido episodios inflacionarios se relacionaba con un mayor conocimiento del fenómeno. En ambos casos, la experiencia funciona como una vía de aprendizaje, aunque su interpretación continúa condicionada por la situación económica de cada hogar.
En consecuencia, la relación entre valor del dinero y decisión económica no depende únicamente de cuánto cambia una suma en términos financieros. También importa si ese cambio es comprendido, cómo es percibido y qué posibilidades reales existen para actuar frente a él. La alfabetización financiera mejora la capacidad para interpretar conceptos como interés, inflación y riesgo, pero su efecto depende del contexto en que cada persona toma sus decisiones.
Conclusión
El análisis permite distinguir entre el valor financiero del dinero y la valoración que las personas realizan al decidir sobre su uso. La tasa de interés, la inflación, el costo de oportunidad y el horizonte temporal explican por qué una suma presente no equivale a la misma cantidad nominal en el futuro. Ese cálculo resulta necesario para comparar alternativas, pero no anticipa completamente la conducta que seguirá una persona. Las decisiones se forman también a partir de expectativas, necesidades inmediatas, conocimiento financiero y restricciones que pueden reducir las opciones disponibles.
La evidencia revisada muestra, dentro de los alcances de cada estudio, que las preferencias temporales, la escasez y las limitaciones de liquidez pueden modificar decisiones de ahorro, consumo o endeudamiento, incluso cuando existen beneficios financieros claros en el largo plazo. Comprender conceptos como inflación o interés real mejora la capacidad para evaluar alternativas, pero ese aprendizaje no se convierte automáticamente en una conducta económicamente conveniente. Las condiciones materiales, el acceso a instrumentos y la experiencia previa siguen interviniendo entre el conocimiento y la decisión.
Por ello, la perspectiva financiera y la economía conductual no deben entenderse como explicaciones opuestas. Calcular cómo cambia el valor económico del dinero exige considerar tasas, inflación y tiempo; comprender lo que ocurre después de ese cálculo requiere observar cómo las personas interpretan las alternativas y enfrentan sus restricciones. La integración de ambas miradas ofrece una explicación más realista de decisiones cotidianas como ahorrar, invertir, consumir o endeudarse. En definitiva, el dinero posee un valor financiero que puede estimarse, mientras que su uso se decide en contextos económicos y conductuales específicos.
Ahora te toca a ti: reflexiona, comparte y conecta
El valor del dinero en el tiempo parece, inicialmente, un problema matemático: tasas de interés, inflación, valor presente y valor futuro. Pero cuando ese cálculo se transforma en una decisión real, aparecen otras variables.
⏳ Podemos comprender que ahorrar hoy genera beneficios futuros y, aun así, preferir consumir.
💸 Podemos observar que nuestro dinero aumenta nominalmente sin advertir que su capacidad de compra disminuye.
🧠 Podemos conocer la alternativa financieramente más conveniente y no escogerla porque existen necesidades inmediatas, restricciones de liquidez o incertidumbre respecto del futuro.
La economía financiera permite calcular cómo cambia el valor del dinero. La economía conductual ayuda a comprender por qué conocer ese cálculo no determina necesariamente lo que hacemos.
Y quizá allí está una de las distinciones más importantes: el dinero posee un valor financiero que puede estimarse, pero las decisiones sobre su uso siempre ocurren dentro de un contexto humano.
👉 Te invito a reflexionar:
¿Preferirías $1.000.000 hoy o una cantidad mayor dentro de un año? ¿Cuánto tendría que ser esa cantidad para que estuvieras dispuesto a esperar?¿Tomamos malas decisiones financieras por falta de conocimiento o porque, aun conociendo la alternativa correcta, el presente pesa demasiado?
Si esta reflexión te hizo sentido, compártela y conversemos.
Referencias
Arizabal Cama, A. K., y Chuquitapa Rojas, E. (2023). Preferencias temporales del ahorro voluntario pensional: Estudio experimental desde el enfoque de la economía del comportamiento. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 7(1), 5392–5406. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v7i1.4836
Banco Central de Chile. (2025). Encuesta financiera de hogares 2024: Informe de resultados. https://www.bcentral.cl/documents/d/banco-central/documento-de-resultados-efh-2024
Castillo, J. G., y Zhangallimbay, D. (2021). Las preferencias individuales y sus determinantes. Un análisis de las preferencias sobre el riesgo y el tiempo. Cuadernos de Economía, 40(83), 515–556. https://doi.org/10.15446/cuad.econ.v40n83.82098
Fernández Navarrete, J. A. (2017). Módulo valor del dinero en el tiempo: Interés simple e interés compuesto. Aplicaciones. Ediciones USTA. https://repository.usta.edu.co/handle/11634/9943
Montaña, V., y Ferrada, L. M. (2021). Alfabetización financiera: Un desafío pendiente en la educación técnica superior. Revista de Estudios y Experiencias en Educación, 20(44), 126–148. https://doi.org/10.21703/0718-5162.v20.n43.2021.008
Pérez Enrri, D., Barreña, M., Lagomarsino, L., y Reynolds, D. (2014). Economía: Teoría, ejercicios y aplicaciones. Pluma Digital Ediciones.
Rodríguez-Pinilla, D. A., Castellanos-Rodríguez, L. E., López-Rodríguez, A., y Esguerra-Umaña, P. (2024). Educación financiera y bienestar financiero: Evidencia de Colombia en un entorno de alta inflación (Borradores de Economía N.º 1267). Banco de la República. https://doi.org/10.32468/be.1267
Toro-García, G. L., Balanta Cobo, S., y Alegría Castellanos, A. (2024). Trampa de iliquidez: Los sujetos sobreendeudados y sus consecuencias cognitivas. RAE-Revista de Administração de Empresas, 64(1), Artículo e2022-0445. https://doi.org/10.1590/S0034-759020240103
Zapata, I., Pérez, D., Muñoz, K., y Cortés, V. (2022). Relatos de inflación: Percepción y expectativas de los hogares chilenos durante la pandemia de COVID-19 (Documento de Trabajo N.º 947). Banco Central de Chile. https://www.bcentral.cl/contenido/-/detalle/documento-de-trabajo-n-947
